Flash – Grant Morrison & Mark Millar (1997)
En el año 1997, el escritor Mark Waid, se toma un descanso de un año de la serie The Flash. La razón fue bastante simple, ni fue despedido, ni tuvo problemas editoriales, ni una ruptura con DC, simplemente Waid necesitó un descanso debido a su gran carga de trabajo. Y es qe mediados de los años 90, Waid era uno de los guionistas más solicitados de la editorial. Además de The Flash, estaba involucrado en otros proyectos importantes y necesitaba un respiro de una colección mensual que ya llevaba escribiendo desde 1992.
Fue entonces que DC optó por una solución muy habitual en la época, mantener la numeración y la continuidad de The Flash trayendo un equipo creativo de prestigio para cubrir la ausencia, y así permitir que Waid regresara una vez terminado ese período. Es ahi donde entran los escoceses Grant Morrison y Mark Millar.
Morrison & Millar
No fue una elección al azar, en ese momento Grant Morrison ya era una estrella gracias a obras como Animal Man, Doom Patrol y JLA, mientras que Mark Millar, aunque todavía no era el autor mundialmente famoso que sería años después con The Ultimates, Civil War o Kick-Ass, ya colaboraba estrechamente con Morrison.
Ambos compartían una sensibilidad muy parecida hacia la ciencia ficción y las ideas de la Edad de Plata, especialmente de John Broome, Carmine Infantino y, en menor medida, Gardner Fox, por lo que parecían una buena elección para una serie como The Flash.
Morrison siempre ha sentido una gran admiración por los cómics de la Silver Age. En varias de sus obras reivindica ese período como una época de imaginación sin límites. En lugar de considerar aquellas historias ingenuas, las ve como una fuente de conceptos extraordinarios que pueden reinterpretarse con una visión contemporánea.
Eso se aprecia también en su trabajo en JLA, donde recupera el tono grandioso y la ciencia ficción cósmica de la Liga de los años 60, o más adelante en All-Star Superman, que muchos consideran una carta de amor al Superman clásico.
Mientras Waid profundizaba mucho en la psicología de Wally, Morrison y Millar lo muestran como un aventurero seguro de sí mismo. Ese tono recuerda bastante al Barry Allen clásico.
No significa que Wally pierda su personalidad, pero durante esta etapa se comporta más como un héroe científico y explorador que como un personaje definido por sus conflictos internos.
La etapa de Morrison y Millar comprendió los números #130-141 (1997-1998). Al finalizar ese ciclo, Mark Waid regresó con el #142 y continuó desarrollando sus propias tramas como si se tratara de un relevo temporal, no de un cambio definitivo de dirección.
El paso de Grant Morrison y Mark Millar por The Flash (1997) suele considerarse una suplencia mas que digna, que con el tiempo ha ganado mucho prestigio, aunque no alcanzó el impacto histórico del largo ciclo de Mark Waid ni redefinió al personaje de la misma forma que lo hicieron Waid o, posteriormente, Geoff Johns.
Tras su regreso, Waid, respetó prácticamente todas las aportaciones de Morrison y Millar. No ignoró su trabajo al volver; al contrario, incorporó varios de sus conceptos a la continuidad. El ejemplo más importante es el Black Flash, que se convirtió en una pieza duradera de la mitología de los velocistas.
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Flash de Grant Morrison & Mark Millar





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